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Además de las hermosas playas, a lo largo de la costa caribeña de Honduras hay sitios que narran por sí solos gran parte de la historia del país. Los pueblos de Omoa y Trujillo son claros ejemplos. En ambos se puede apreciar fortalezas construidas en épocas en que los españoles debían protegerse de los ataques de piratas. También, a corta distancia de Omoa está Puerto Cortés, el puerto más moderno de Centroamérica.
La historia en Trujillo
Cristóbal Colón llegó a Trujillo en el año 1502 y debido a su geografía y a una de las bahías más grandes y profundas de América Central, fue un importante puerto durante la Colonia. Con el fin de protegerse de ataques piratas se construyó la fortaleza de Santa Bárbara. Como resultado de los enfrentamientos, la ciudad se quemó y quedó aniquilada en varias ocasiones, pero esta fortaleza permanece como testigo de lo ocurrido.
Las playas de Trujillo son unas de las más bellas de la costa norte. En la cercana comunidad garífuna de Santa Fé hay maravillosas playas y unos pocos restaurantes. Muy cerca está el bosque tropical lluvioso Capiro Calentura, la Laguna de Guaimoreto (perfecta para observar aves) y las Cavernas de Cuyamel, que se remontan a tiempos precolombinos.
Hora de festejar
A 250 kilómetros de Cortés, está la tercera ciudad más grande de Honduras. En La Ceiba se encuentra el centro administrativo de la Standard Fruit Company y es un punto principal de la producción de piña.
Un aeropuerto internacional, la ubicación estratégica y una infraestructura de calidad han convertido a esta ciudad en un atractivo destino turístico. Además, es la puerta de entrada a las Islas de la Bahía y la Mosquitia.
Varios parques nacionales y reservas se encuentran cerca del pueblo; por ejemplo, el impresionante Parque Nacional Pico Bonito, los rápidos del Río Cangrejal, el Refugio de Vida Silvestre Cuero y Salado y la Reserva Marina de Cayos Cochinos (un espectacular grupo de pequeñas islas). La Ceiba es un sitio alegre y lleno de fiesta. A mediados de mayo se festeja un tradicional festival con coloridos desfiles, música, baile y sabrosas comidas.
Antiguo pueblo bananero
Durante muchos años, Tela fue un pueblo bananero, hogar de la “Tela Railroad Company”, dueños de la reconocida marca Chiquita. Aunque ya no se produce banano en la zona, aún quedan edificios de la época, como las villas donde habitaban los funcionarios estadounidenses de la compañía bananera.
La ciudad en sí y las áreas aledañas, ofrecen excelentes hoteles, restaurantes y tiendas, además de acceso a parques nacionales y muchas playas paradisíacas. El Parque Nacional Punta Izopo está en la parte este de Tela y tiene una amplia variedad de flora y fauna, así como el pueblo garífuna de Triunfo de la Cruz. El Parque Nacional Jeanette Kawas o Punta Sal, es uno de los más importantes del país y está cerca de la comunidad garífuna de Miami.
El Jardín Botánico de Lancetilla fue diseñado por la “Tela Railroad Company” en 1926. En un ambiente bello y tranquilo, el jardín posee hermosas y variadas plantas y aves. Se recorre a través de senderos que pasan por un exótico bosque de bambú y hasta una poza para nadar.
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